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Molino de Genevilla, que al contrario que el de Cabredo-Ahuntzegi, y el de Marañón, está integrado en el núcleo urbano del pueblo. No está abastecido por el Ega propiamente dicho, sino del Nacedero, una surgencia a media ladera de la Sierra Chiquita, en su unión con el macizo de Ioar. Este nacimiento de agua, de excepcional calidad, ha sido aprovechado, desde siempre, para todo lo que se ha podido: desde abastecimiento a la población, hasta el regadío, pasando por la producción de electricidad, así como para mover las piedras del molino. Más no se puede pedir, sobre todo teniendo en cuenta que en algunos períodos lo ha estado haciendo todo a la vez, aunque el regadío sólo lo hiciera a pequeñas huertas. El edificio está en precarias condiciones y habitado sólo algunas épocas del año. Los rodetes han sido desmontados y se puede ver uno de ellos, fuera de su lugar de origen, desde el exterior del túnel de salida del agua. El cubo está adosado a la parte trasera del edificio, es rectangular aunque bastante estrecho, tratando de aprovechar el espacio de la hacienda, y en rampa, que en su parte más profunda, poco antes de salir el agua hacia los rodetes, alcanza una altura de 6 metros, tratando de aprovechar así al máximo la energía que proporciona la altura del agua almacenada. El sobrante o rebosadero, al menos en su forma actual, está en la cabecera del cubo, y no en la cola como es el caso del de Cabredo-Ahuntzegi. Consta de un tubo de palastro remachado que desagua directamente al canal que discurre paralelo al cubo por su parte superior, y que encauza las aguas que no entran en él. Volver. Itzuli. Siguiente. Hurrengoa.
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