El cubo del molino de Cabredo-Ahuntzegi, construido a medias entre muro de piedra, en su unión con la trasera del edificio, y excavado en la tierra en su unión con el canal de hidroalimentación y el rebosadero. Al ser mitad excavado, mitad construido con piedra, generaba un bajo rendimiento y necesitaba un alto grado de mantenimiento ya que las toperas (los nidos de los topos), generaban que el agua se perdiera por ellas, y por tanto todos los años había que dedicar un periodo de mantenimiento a taparlas así como a sacar el barro que arrastraba el agua y que se depositaba a lo largo de su recorrido. De igual manera, el canal o "regadera" que es simplemente una acequia excavada en el suelo, precisaba también de una limpieza anual para quitar las ramas que caen de los árboles, la tierra arrastrada por el agua, que provocaba una disminución del aporte de caudal, etc. Este es el único depósito de alimentación de un molino, de este estilo, (mixto, piedra tierra)  ya que todos los demás de esta zona están construidos con piedra o reformados con hormigón. Es el único además que no se está aprovechando para regadío, ya que la construcción de la balsa de Sota hace que ello no sea necesario, al contrario que en otras poblaciones del Alto Ega (en Álava), en las que ha habido que aprovecharlos para ese fin ante la falta de otros medios. A la entrada del cubo está el sobrante y una rejilla que impedía que entraran ramas y objetos de grandes dimensiones que pudieran impactar contra los rodetes. Por el sobrante, cuando el cubo estaba lleno pero no se molía, el agua volvía al cauce del Ega mediante una acequia excavada para ello, y que había que limpiar, lo mismo que la regadera (el canal de hidroalimentación) todos los años. Para la limpieza de la regadera había que contratar trabajadores ya que era un trabajo laborioso al tener que cortar ramas y troncos secos así como quitar los restos de tierras que caían a su interior, sobre todo cuando se roturaban los terrenos colindantes. También el agua arrastraba una importante cantidad de tierra disuelta, especialmente en época de lluvias, que luego se depositaba  a lo largo del canal y del cubo y había que extraer para que no disminuyera su rendimiento. En el cubo la sedimentación de las tierras disueltas en agua era mayor que en el canal ya que su estancia en él era más estática y ello favorecía que se depositara en su fondo, por lo había que vaciarlo también periódicamente del barro acumulado. Por otro lado por encima del canal se pasaba a algunas tierras de labrantío, lo que generaba que en algunos puntos se acumulara más tierra que en otros, o que los bordes del canal fueran más bajos como efecto del paso de la maquinaria por estos lugares concretos, lo que había que reparar para evitar que el agua se pudiera ir por estas zonas.

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