Dibujo esquemático de lo que debió ser el cedazo del molino de San Pedro, aunque en este caso se ha dibujado para cuatro tipos de harina, y no para seis como fue en origen. Cada color corresponde a un tipo de harina diferente que resultaba del paso por una malla más o menos tupida, lo que determinaba la finura de la misma. Un eje común hacía girar todo el conjunto apoyado sobre el mismo cajón que recogía la harina. Por un extremo, una polea con su correspondiente correa de cuero recibía el movimiento desde el eje central acoplado a la piedra móvil, que en este caso era metálico y apoyado al techo por el extremo superior. Dentro de cada compartimiento se introducía un trozo de madera que golpeaba las mallas para evitar que se apelmazara la harina  y obstaculizara su paso al exterior.

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