Telesforo Etayo Zurbano, el último gran molinero del Alto Ega navarro. IN MEMORIAM.

El pasado día 17 de junio de 2007, nos dejó, de forma súbita e inesperada, Telesforo Etayo, el último gran molinero del Alto Ega navarro. Gran persona, gozaba de un fino e irónico humor que a todos gustaba y a cada situación sabía aplicarle la frase adecuada. Hasta las últimas horas de su vida gozó de una salud envidiable y de una capacidad mental que muchos quisiéramos para nosotros mismos.   Regentó el Molino de San Pedro, junto con su hermano Francisco, y sus respectivas familias, durante varias décadas. Este edificio fue, durante muchos años, punto de encuentro de todos aquellos que recurrían a la molienda de sus mieses en sus muelas de dura piedra. Desde numerosos pueblos de los alrededores, tanto de Álava como de Navarra, los agricultores acudían a éste y otros molinos a que les hicieran la molienda del grano, pero fue el de San Pedro el último en parar sus piedras antes de que sus moradores y regentes se trasladaran definitivamente a residir a Cabredo-Ahuntzegi . El Foro, como todos le llamaban, conoció los más rudimentarios métodos de cosecha, trilla y molienda, completando así el ciclo entero del cereal, desde su siembra hasta su transformación en harina Francisco Etayo Zurbano y a su vez, en pienso para los animales o en pan, para el consumo de los hogares.
Desde la yunta de bueyes para arar el campo, hasta las trilladoras de Ajuria, pasando por los trillos de roble y canto o sierra incrustada en la madera, tirados por mulas y machos, el Foro conoció y trabajó todos los sistemas más rudimentarios de siembra y recolección del cereal.
El molino de San Pedro, supuestamente el único edificio que queda de un poblado que existió en ese mismo paraje, fue lugar de reunión para todos aquellos que pasaban por él, fueran a moler, o simplemente de visita. A nadie se le negaba el saludo, la conversación, o simplemente un trozo de chorizo con pan, o a veces una fruta del huerto, e incluso en ocasiones especiales  una copa  de ese pacharán tan bueno que sólo él sabía hacer. Desde la pareja de la Guardia Civil, que hacía la ronda por la orilla del río a la caza de furtivos, y que procedían del cuartelillo de Marañón, hasta los parientes y visitantes que veníEl Foro portando el palio durante la procesión del Corpus de 1992an de otros lugares, todos tenían un hueco en el banco exterior del molino, donde se sentaban a conversar, cuando ello era posible.
Foro y Francisco, con sus boinas blancas del polvo de harina, trabajaban finamente en la molienda, regulando la tarabilla y pasando el grano molido entre sus dedos para ajustar el producto final al gusto del cliente. Los sacos eran cargados allí mismo a lomos de mulas, caballos o machos en las alforjas de cáñamo (capachos) o de madera, hechas para transportar lo mismo gavillas de leña, que sacos de harina. En los días de tormenta, el molino de San Pedro era el único lugar donde se podía refugiar la gente que estaba en los alrededores, cultivando las huertas o el campo.
Hombre creyente y religioso, que no faltaba a misa salvo en casos de fuerza mayor, fue cofrade de la Vera Cruz y de la Virgen del Carrascal  desde siempre y participaba activamente en las procesiones del pueblo, ahora ya caídas en desuso. Hasta no hace muchos años, el Foro, junto con otros cofrades, portaba el palio en la procesión del Corpus. Casado con María Jesús Arana, ambos participaban activamente en la vida religiosa y social del pueblo. Envuelto en su túnica de cofrade, y por  deseo expreso, fue enterrado cristianamente el día 18 en el cementerio de su pueblo natal en la tumba de sus antepasados. Telesforo Etayo, el último gran molinero del Alto Ega navarro quedará para  siempre en el recuerdo de todos los habitantes de Cabredo-Ahuntzegi, y de todos aquellos que tuvieron la suerte de  conocerle.

María Jesús y Foro junto a la ermita de San Simeón, por donde pasa la procesión del Corpus, en 1992.


Galería de Foro y la familia Etayo.

 

 

 

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