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Balance
2006
Respecto a
lo que va de curso 2006 y en lo que a las actividades del pueblo se
refiere, se puede decir que varias son
las conclusiones definitivas a deducir, que coinciden en gran
manera con años anteriores, a excepción de la redacción del Plan
Urbanístico Municipal que en estos momentos se encuentra en proceso de
presentación de las alegaciones correspondientes.
En lo que
se refiere a
las variaciones de los cultivos de este año con relación a los de
años atrás, por primera vez no se ha plantado tabaco, ya que este año el
Gobierno ha s ubvencionado la NO plantación de esta especie, y tan sólo han
quedado algunas plantas, casi de forma testimonial, principalmente en Genevilla,
donde han cultivado alguna que otra pieza, alguna de ellas con apenas unas pocas
hileras. Con relación a temporadas pasadas, Cabredo y Marañón han pasado de
cultivar una media de 5Has. a ninguna, mientras que Genevilla ha pasado de una
media de 15 Has. a tan sólo 3 Has. este año. Los datos concretos de Genevilla
se pueden ver pulsando aquí
y los de Cabredo Marañón pulsando aquí.
Todo ello ha repercutido en la plantación de girasol, que por el contrario,
este año ha sido muy abundante. El resto de cultivos se ha mantenido en la
línea habitual de otros años, es decir, cereal, patata y remolacha. No
obstante, la escasez de tabaco ha hecho que se hayan producido otras variables,
como es el hecho de que por estas fechas, finales de agosto, la balsa de
regadío este aún bastante llena, cuando en años anteriores a estas
alturas ya estaba casi vacía. Ello quiere decir que el tabaco ha absorbido, a
lo largo de los años, una buena cantidad de este agua, junto a otras
plantaciones que también la necesitan, como son la remolacha y la patata. T ambién ha influido en gran medida las temperaturas acaecidas en agosto,
principalmente, ya que en julio fueron las habituales. El mes de agosto ha
registrado temperaturas muy bajas para ser el mes central del verano que se supone
que es, y el viento norte ha corrido por la vega casi todos los días. Esto ha
supuesto que la evaporación de la balsa haya sido mucho menor que otros años,
en los que el sol caía implacable sobre el agua y la evaporaba, seguramente en
cantidades importantes aunque a simple vista no se note. Estaría bien que desde
el Ayto. se plantearan instalar una pequeña estación meteorológica para tomar
datos respecto a las precipitaciones y evaporación del agua, así como de la
altura de la lámina de agua de la balsa. En este momento la única referencia
de esto último es un árbol que crece en el centro del lago, y que cuando sus
ramas más altas aparecen, es cuando se sabe que está disminuyendo bastante su
contenido.
En
cuanto al cereal, la ausencia de lluvias durante su recolección ha
hecho que la cosecha se haya realizado en muy poco tiempo, por supuesto
con la maquinaria adecuada. Respecto a esto hay que remarcar que las
cosechadoras, cada vez más grandes, siguen teniendo
problemas para cruzar el casco urbano de Cabredo, lo mismo que los
grandes trailers de paja y grano, así como las empaquetadoras que
deben extremar la precaución para no golpear algunos balcones y tejados
con sus largos brazos plegados en vertical. En algún caso, debido al
tamaño de la máquina, han tenido que desviarse por los caminos de la
parcelaria (una cosechadora en concreto). Está claro por tanto, que la construcción
de una variante que facilite el tránsito de estos enormes vehículos por el
exterior del caso urbano, se hace más que urgente, además de evitar también
el paso de turismos por el centro del pueblo.
Para tratar
de solucionar estos (y otros) problemas se halla en marcha el Plan Urbanístico
Municipal de Cabredo, mediante el cual se tratará de calificar todos los suelos
que afectan al pueblo, así como del trazado de la futura variante con el fin de
hacer una reserva de aquellos lugares por los que se decida finalmente que
pasará. En este momento, y hasta el 31 de agosto, está
en período de alegaciones. Del Plan hay que destacar la ausencia de una reserva
de suelo para usos deportivos y lúdicos, aún habiendo cada vez más niños,
que si bien no viven en el pueblo, una buena parte de ellos asisten asiduamente
los fines de semana de casi todo el año. Por el contrario, se ha propuesto
recalificar terrenos agrícolas destinados a urbanizables, algo un poco extraño
si se tiene en cuenta que en los últimos 25 años apenas se han construido
cinco casa nuevas en el pueblo, de las
cuales, tres son para vivienda habitual y
las otras dos para residencia de verano. De forma paralela al Plan, se halla
también en marcha la idea de construir un nuevo depósito de aguas para abastecimiento,
a mayor altura (sobre 20 metros más alto, es decir, unos 2 Kg/cm² más de lo
que ahora hay) aunque esto es algo que está muy verde ya que ni siquiera hay un
terreno adjudicado para su ubicación. De igual forma, se supone que su
capacidad también será mayor que el actual, aunque en ese sentido, de momento
no ha habido problemas por falta de capacidad de acumulación. En cualquier caso
esta es una obra muy importante para mejorar la calidad de vida del pueblo,
especialmente para los que lo habitan de continuo, algunos de los cuales no
tienen suficiente caudal y presión para ciertas labores domésticas por estar
demasiado cercanos al depósito actual. Otras viviendas ni siquiera pueden
recibir agua directamente y necesitan de grupos de presión para elevarla hasta
ellas, lo que quedará resuelto con la construcción del nuevo aljibe. Como se
puede ver, el almacenamiento y distribución del agua potable a una población
es una cuestión de primer orden, por no decir la más importante de ellas.
El río Ega,
este año, al igual que en los pasados, ha sufrido los mismos problemas de falta
de caudal y nefasta calidad de sus aguas por esta época del año. Esto se
debe a numerosos factores que influyen en ello. Por una parte, desde hace una
década o más, aumenta significativamente la población veraneante de todos los
pueblos ubicados en sus riberas, tanto de la zona alavesa como de la navarra,
lo que supone un aporte mayor de aguas fecales al cauce. A su vez, esta
afluencia de gente genera una mayor demanda de agua potable, que en general se
obtiene de fuentes que en otros tiempos vertían sus aguas al Ega, básicamente
en la zona de Roñés y que contribuía así a aumentar su caudal con aguas
naturales. Las aguas de esta zona son también utilizadas para abastecer a
Cabredo, además de a Marañón, lo que supone un detrimento aún mayor del
caudal original del río. Por otra parte, independientemente de lo que ocurra
aguas arriba de Roñés, es decir en Álava, donde el caudal todavía es muy
pequeño, en esta vega navarra se sigue utilizando el escasísimo caudal de
verano para regar, casi seguro de forma ilegal, algunas piezas sembradas con
cultivos de regadío. Esto ocurre porque una buena parte de estas tierras son
arrendadas para que las trabajen, y sus dueños en su día no quisieron participar
de la comunidad de regantes de Cabredo y Marañón. La decisión de utilizar
estas piezas para secano o regadío ya depende del que las trabaja y si no tiene
la correspondiente toma para lo segundo, se coge del río, eso sí, medio
ocultando el tractor para no ser visto, aunque el ruido de la motobomba lo
delate. Ya existen precedentes de esta ilegalidad cuando la comunidad de
regantes instaló una potente motobomba en Puentearenas para tratar de paliar la
escasez de agua en la balsa, y les fue precintada y desmontada por considerarse
una toma ilegal. A todo esto hay que añadir, que el molino de la Peña, en
Marañón, coge todo el caudal que puede para llenar su cubo y poder generar
electricidad con la cual mover su maquinaria. El molino en sí no roba agua al
caudal original, pero sí lo retiene durante horas, tiempo durante el cual queda
prácticamente seco o con poquísimo caudal, casi todo él procedente de las
fosas sépticas de los pueblos. Estas fosas, que algunos irónicamente llaman
depuradoras, realizan un proceso muy basto de depuración y no impiden que el
amoníaco o los detergentes, por ejemplo, sean vertidos al río y le roben el
oxígeno al agua. Este año ya se han visto algunas de las escasísimas truchas
que deambulan por estas aguas, agonizando por falta de caudal y de oxígeno
disuelto en agua para poder respirar. En un principio no parece que esto tenga
solución alguna, excepto la construcción de una depuradora de aguas fecales que
evite el vertido directo o a través de las fosas sépticas, al cauce del río,
aunque esto parece más una utopía que la cruda realidad diaria, al menos
en época de verano.
A todo esto
hay que añadir también el agua que queda ahora en la balsa y que antes
desembocaba directamente en el río. Aunque está claro que la balsa es de
imperiosa necesidad porque así no se detrae ese caudal directamente del cauce
del Ega, no deja de ser otro de los motivos por los que el caudal de este río
ha disminuido en las última décadas. De igual forma, el nacedero de Genevilla
es también utilizado, al día de hoy, para regar mediante el pequeño embalse
que se construyó para ello, lo que vuelve a ser otro pequeño aspecto en contra
de la supervivencia de este río, pero a favor del
aprovechamiento de estas
aguas, de gran calidad por cierto, para el riego de las tierras de
cultivo. En cualquier caso, el caudal sobrante de este manantial, que siempre
aporta algo al Ega, sea la época del año que sea, es el único volumen serio,
tanto de cantidad como de calidad, que le llega desde su nacimiento hasta que
recibe las aguas procedentes del Berrón y del Izki, ya en Kanpezu. En invierno,
sin embargo, puede recibir también las aguas procedentes del Tocedo, ya que si
la climatología es benigna este arroyo puede abastecer a la balsa de Sota y
además le sobra agua para aportar al cauce del Ega. Pero eso sólo es en
épocas muy concretas del año y generalmente por períodos muy cortos, ya que
la cuenca de captación del Tocedo es muy pequeña (básicamente Barranco de la
Mina de San Román, y tierras aledañas) y por tanto depende de la intensidad de
las lluvias para poder aportar caudal suficiente para balsa y río.
Pero no
todo es negativo respecto a la problemática medioambiental del río Ega en su
curso alto navarro, ya que la balsa de regadío ha creado un
microsistema propio que a su vez ha generado que animales que antes no existían
por estos lares, ahora hagan de este pequeño embalse su lugar de estancia. Esta
circunstancia se da especialmente en las aves, tanto anátidas (las más
abundantes) como de otras especies, algunas de las cuales se reproducen en los
carrizos de sus orillas (fochas), y otras en lugares cercanos (básicamente
ánades) , mientras que el resto suele estar de paso hacia
otros lugares. Esto
contribuye a revalorizar el lugar en que se encuentra, esto es, junto a una
Reserva Natural (Peñalabeja) y dentro de un LIC (Lugar de Interés
Comunitario), una figura protectora de la red Natura 2000. Otros animales, que
desde siempre han abundado por esta zona, como los jabalís, se acercan por esta
balsa, tanto a beber como a buscar comida. Los aguiluchos ratoneros, que de toda
la vida ha habido por este lugar, también frecuentan la balsa a la espera de
que alguna cría de ave se despiste y sea atrapada por sus garras. Otras
pequeñas rapaces, algunas de las cuales son abatidas o atropelladas, como los
cernícalos y los alcotanes, también otean por encima de las aguas embalsadas a
la espera de su oportunidad. T odas estas rapaces son "enemigos"
naturales de los cazadores que consideran que "les roban las palomas",
por lo que de vez en cuando alguno de ellos cae sacudido por el plomo de los
cartuchos. De igual forma diferentes especies de culebras acuáticas, que antes
sólo habitaban el río, ahora frecuentan las aguas de la balsa, aunque por lo
general no son peligrosas ni atacan a las personas. Las que sí son peligrosas y
no conviene molestar son las víboras que pueblan los montes que rodean la
balsa. Este hábitat es especialmente pródigo para el desarrollo de estos
animales y en esta zona alcanzan un tamaño considerable (entre 40 y 50 cms.).
Normalmente no son agresivas, es decir no atacan a las personas sin motivo
alguno, pero hay que tener cuidado de
no pisarlas o molestarlas porque son
extremadamente rápidas, sobre todo cuando la temperatura ambiente es la
adecuada (entre 25 y 30 ºC). Su mordedura puede acarrear serios problemas para
el afectado, como así lo pueden atestiguar al menos dos vecinos de Cabredo que
han sufrido las consecuencias del veneno inoculado de estos reptiles. En
definitiva, mejor dejarlos en paz y que cada uno siga su camino. A pesar de
todo, la norma en estos pueblos es matar todo aquello que repte o se mueva por
el suelo: desde lagartos, que los hay de llamativos colores, hasta cualquier
tipo de culebra, incluidos serones y lombrices (que no son culebras pero da
igual, la cosa es matarlos).
Como se
puede ver lo que por una parte está decayendo, por otra está en pleno proceso
de expansión. Lo ideal sería que el río no fuera expoliado
sistemáticamente por los riegos ilegales, ni contaminado por la
expansión del turismo de verano. Este mismo año, que ha sobrado agua en la
balsa, se ha regado con agua del Ega cuando estaba bajo mínimos. Quizás otros
años podría haber alguna excusa para ello, pero éste en concreto, en que no
ha habido cultivo de tabaco, y en consecuencia se ha detraído menos agua de la
balsa, se podía haber utilizado la sobrante para no quitársela al río, pero
al parecer la costumbre se hace ley, y haya o no agua de sobra, algunos utilizan
por norma, la del Ega.
Respecto
a la efectividad de la figura protectora que incluye prácticamente todos los
montes que rodean Cabredo-Ahuntzegi (también los de M arañón y Genevilla) hay
que decir que a nivel de usuario es muy escasa o prácticamente
inexistente. Es habitual ver
a personas que entran con los vehículos por los alrededores de la balsa
haciendo giros y trompos con coches, motos y quads sin importarles mucho si su
actitud molesta a los demás, que recorren el lugar en busca de tranquilidad. La
instalación de barbacoas para cocinar hace que asista gente que no va a
disfrutar del paisaje, sino de la comida, a lo que hay que añadir que en época
de verano está prohibida usarlas por el riesgo de incendio. Lugares como la
fuente de Montrigales son ahora visitados con quads, motos y otros vehículos
que viajan hasta allí sólo para verla o echar un trago, sin pararse a pensar
si el vehículo contamina con ruido o humo. Sin embargo, a niveles muy
superiores, sí ha servido para impedir la implantación de una cantera en
Sierra Chiquita que hubiera sido al perdición total del paisaje y tranquilidad
de que ahora disfruta este entorno, así como de la ubicación de varios aerogeneradores
en la misma sierra, lo que hubiera contribuido a adornar aún más el magnífico
paisaje de que ahora "disfrutan" otros pueblos, como Aguilar de Codés,
Azuelo, Torralba, etc. Aquí queda un ejemplo de cómo era antes el paisaje de
Aguilar y cómo es el de ahora. Si alguien cree que con dinero se puede comprar
el patrimonio natural del medio rural no tiene más que mirar esta foto.
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